Usha, mi amanecer, mi luz (eso era el significado de tu nombre) y eso es lo que has sido para mí. ¡Mi amorcito peludo! Has dejado un vacío enorme en casa. Echo de menos que me vengas a buscar a la puerta, echo de menos tus gritos (nunca has maullado, creo que gritar era tu forma de comunicarte conmigo), echo tanto de menos tu presencia… Eras única y muy especial, para mí. Tu curiosidad y valentía me hacía gracia, y de todos los animalitos que te has ido cruzando, los que menos te gustaban eran los gatos. Creo que eso se debía a que querías ser única en mi corazón porque habías crecido con hermanitas peludas en tus primeros años de tu vida. Aún me acuerdo cuando te fui a buscar, tan pequeñita, tendrías casi un mes. ¡Eras tan gritona y comilona! Gracias por haber estado en todos los momentos de mi vida esos 18 años que hemos compartido juntas. Ahora me saben a poco… Has dado mucho sentido a mi vida. Mi amor peludo. Fuiste mi vida, mi alegría, mi compañera de vida, mi ilusión, mi todo. Te echo tanto de menos, pero me siento privilegiada de haber podido tenerte todo este tiempo en mi vida y haberte dado tanto amor incondicional. Ahora te tengo en mi corazón para siempre. Te extrañaré toda mi vida cariño. ¡Hasta pronto mi querida menina! Gracias mi niña, gracias por estar, por ser, por todo lo que me hacías sentir … Te querré siempre.